19 de mayo: Etapa 1 Punto de partida
Campo Formativo: De lo Humano y lo Comunitario.
Procesos De Desarrollo De Aprendizaje (PDA):
Reflexiona acerca de las formas de ser, pensar, actuar y relacionarse que tienen las personas y los factores que las originan para propiciar el entendimiento mutuo.
Recursos didácticos:
Comenzamos la clase iniciando un nuevo proyecto titulado “La ruta de mis emociones”, con el objetivo de que los alumnos aprendan a identificar, expresar y gestionar sus emociones de una manera saludable.
Inicié preguntándoles: “¿Cuáles son las emociones que conocen?” y “¿Por qué creen que hay que conocer nuestras emociones?”. Muchos participaron de inmediato, mencionando emociones como felicidad, enojo, tristeza, miedo, vergüenza y sorpresa. Reflexionamos juntos sobre cómo conocer nuestras emociones nos ayuda a sentirnos mejor, a resolver conflictos y a comunicarnos de manera más clara con los demás.
Después, les pedí que abrieran su libro de Proyectos del Aula en la página 326 y realizamos la lectura en voz alta. Fuimos deteniéndonos para comentar y comprender mejor el texto. Luego, reflexionamos de manera grupal sobre las preguntas de la página 327. Varios alumnos compartieron ejemplos de momentos en que sintieron emociones intensas y cómo las enfrentaron. Se notó un ambiente de confianza y respeto.
Posteriormente, les indiqué que contestaran de manera individual las preguntas de la misma página y, al terminar, que realizaran el dibujo solicitado en la página 328. Cada uno representó visualmente una situación emocional. Fue interesante observar la manera en que identificaban sus emociones y las relacionaban con experiencias reales.
Más adelante, les indiqué que extendieran sus cobijas o tapetes en el piso del salón, ya que, debido a las indicaciones institucionales de no sacar a los alumnos del aula entre las 9:00 y las 12:00 por el clima caluroso, adaptamos la actividad de meditación al interior del aula. Acomodamos los espacios y les pedí sentarse en círculo en posición de flor de loto, con la espalda recta y los ojos cerrados.
Con voz tranquila y suave, inicié la meditación guiada. Les pedí que inhalaran profundamente por la nariz, sostuvieran el aire por cinco segundos y exhalaran por la boca. Repetimos el ciclo tres veces. Luego, les pedí imaginar el cielo nocturno, tranquilo, lleno de estrellas, iluminado por la luna y sin ningún ruido. Les indiqué que mantuvieran su atención en esa imagen y dejaran pasar cualquier pensamiento o distracción externa. Cerramos el ejercicio retomando la respiración del inicio, y después les pedí abrir los ojos poco a poco.
Al concluir, pregunté: “¿Cómo se sintieron?”, “¿Alguna vez ya habían hecho ejercicios de respiración?” y “¿En qué momento volverían a aplicar este ejercicio?”. Las respuestas fueron muy reflexivas; varios mencionaron que se sintieron en paz y que lo usarían cuando estén enojados o tristes.
Para finalizar la clase, trabajaron en binas el cuadro de la página 330, donde reflexionaron sobre sus emociones y formas de manejarlas. Al concluir, compartieron con el grupo lo que escribieron, generando un espacio de escucha empática y colaboración.
Reflexión de la clase:
La clase de hoy marcó el inicio del proyecto “La ruta de mis emociones” y fue una experiencia muy valiosa tanto para mí como para los alumnos. Desde el inicio, mostraron gran disposición para hablar sobre lo que sienten y por qué es importante conocer nuestras emociones. Sus respuestas fueron muy honestas y dieron pie a un diálogo abierto en el que pudieron identificarse unos con otros.
La lectura del libro ayudó a profundizar el tema, y durante la reflexión grupal fue evidente que varios han vivido situaciones en las que no sabían cómo manejar lo que sentían. Este ejercicio permitió que se sintieran escuchados y comprendidos. El momento de meditación dentro del aula fue muy especial. Aunque no pudimos salir por las indicaciones dadas debido al calor, logramos crear un ambiente tranquilo y respetuoso, en el que muchos alumnos lograron concentrarse, relajarse y conectar con su interior.
Escucharlos decir que se sintieron en calma, que imaginaron el cielo o que usarán la respiración para tranquilizarse en otros momentos, me hizo ver que este tipo de ejercicios realmente impactan su manera de ver y vivir las emociones.
El trabajo en binas y la puesta en común del cuadro de la página 330 también sirvió para reforzar la importancia de compartir lo que sentimos, identificar cómo nos afectan las emociones y encontrar estrategias para gestionarlas. Poco a poco, se está construyendo un espacio donde las emociones no solo se mencionan, sino que se validan y se comprenden. Eso tiene un valor enorme en su desarrollo personal y en la convivencia que construimos día a día.
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